Cuerpo y color: la pintura de Juan Miguel Palacios
Daniel Lesmes

Body and color: the painting of Juan Miguel Palacios
Daniel Lesmes

"El color no es un vestido —ha escrito Didi-Huberman—; el color no debería nunca posarse sobre los cuerpos" ¿Qué es el color entonces y cómo se relaciona con el cuerpo? Juan Miguel Palacios lleva tiempo dedicándose a contestar esta pregunta y lo ha hecho del mejor modo que podamos imaginar: pintando cuerpos. Si se echa un vistazo al recorrido del pintor, quedará bien a la vista hasta qué punto se ha empleado en ello. Epidermis, Abandonos, Emociones, Ingrávidos, Desiertos, Ocultos, así ha venido titulando las series de pinturas que ha expuesto en los últimos años. En ellas aparecen rostros, torsos, manos, cuerpos que se abrazan o sencillamente desaparecen, pero nunca dejan de brillar, aunque sea por su ausencia.

La técnica que Juan Miguel emplea se centra en la mancha; en ella reside el arte de la pintura y se encuentra el secreto de su relación con el cuerpo. Aquí nos sorprende este pintor con su serie Epidermis mostrando cómo no es el color el que se posa en el cuerpo, sino que el cuerpo, a base de manchas bien compuestas, aparece como posado sobre el color. Tal vez esto sea porque la mancha y el color tienen su origen precisamente en el cuerpo, y esto lo sabe bien quien al ser tocado se ruboriza, se pone colorado, como se suele decir. Pero también podría ponerse uno verde de envidia, morado de tanto comer o blanco del susto. No es extraño entonces que por el cuerpo y el color haya llegado nuestro pintor a realizar una serie como Emociones que con alegría, deseo o incluso con tristeza nos saca los colores.

Esta última emoción, la tristeza, parece haber dado lugar a la serie de los Abandonos. Lo que en ella encontramos son lugares vacíos donde no queda del cuerpo más que polvo. Pero si en estas obras, el pintor ha preferido no buscarle rápidamente un sustituto al cuerpo desaparecido, ha sido sin duda para mantener su recuerdo. De otro modo ¿qué valor tendría para él? En lugar de suplir lo nuevo por lo viejo, como si el cuerpo mismo fuera una mercancía, el trabajo del pintor se convierte aquí una tarea de duelo. Pero tal vez hallamos olvidado que el duelo no es más que una cuestión de tiempo: el que lleva asumir el abandono y dejar que otros cuerpos entren. Así ocurre en estos cuadros donde los tonos apagados sin embargo enfatizan esa luz que ya se cuela por las rendijas y promete un cuerpo más luminoso. Por ese cuerpo, la pintura de Juan Miguel me hace hablar, pero antes de que os deis cuenta —no lo dudéis— os hará tocar.

"Colour is not a dress —has written Didi-Huberman—; colour should not never settle on bodies" What is colour then and how it is connected with the body? For a while now Juan Miguel Palacios is devoting himself to answering this question and he has made it in the best way we could imagine: by painting bodies. If we take a look at the career of the painter, it will remain well in sight to what extent he has engaged in it. Epidermis, Abandonos (Abandon), Emociones (Emotions), Ingravidos (Weightless), Desiertos (Deserts), Ocultos (Conceal), in this manner he has entitled the series of paintings that has been exhibiting in the last years. In them appear faces, torsos, hands, bodies which embrace themselves or simply disappear, but never stop shining, albeit it is by its absence.

Juan Miguel's artcraft focuses on the brush stroke; thereof resides the art of painting and it is found the secret of its relation with the body. Here, this painter wonder us with his series of Epidermis by showing how the colour is not which settles on the body, but the body, by way of well composed brush strokes, appears as settled on the colour. Perhaps, this is because the brush stroke and the colour have their origin precisely in the body, and this knows it well who being touched is embarrassed, it goes red in the face as one usually says. But one could also be green with envy, blue with cold or go white with fear. It is not stranged then that for the body and the colour our painter has come to accomplish a series as Emociones that with joy, will or even with sorrow he gets the colours out of us.

This last emotion, sorrow, seems to have given place to a series of the Abandonos. What we encounter in them are empty places where there is no body remaining but powder. But, if in these works, the painter has preferred not to find rapidly a replacement to the disappeared body, it has been with no doubt to keep its memory. Otherwise, what value would have for him? Instead of replacing newness to oldness, as if the body itself were a merchandise, the work of the painter turns here into a mourning task. But maybe, we have forgotten that the mourning it is not more than a question of time: who assumes the replacement and lets other bodies enter. It so happens in these paintings where dull shades though stress that light that slips in through the gaps and promises a brighter body. For that body, the painting of Juan Miguel Palacios makes me talk, but before you realise —don't you doubt it— it will make you touch.

Loading the player...